En la sala principal de la Sede Central
Intergaláctica comenzó la reunión.
El gran elipsoide de luces teues y
multicolores se rodeó lentamente.
Unas curiosas esferas, que de cada tanto se
volvían en elipsoides, ocupaban sus lugares respectivos. Cada uno de ellos
parecía tener en sus entrañas una luz intensa.
La sala no parecía tener límites visibles;
se perdía en una difusa lejanía que parecía también circular y de pronto
alargada, asemejándose a una pseudosfera.
El Guardián o Maestro también era un ser
así; cambiaba cada instante, como si buscara una forma definitiva.
Las esferitas luminosas que rodeaban el
elipsoide, parecían inquitarse al ver entrar en la sala, no se sabe que en qué
puerta, a un ser ya más definido. Este parecía un enorme calamar o pulpo, pero
con muchos tentáculos y muchos ojos. También ostentaba luces en su extraño
cuerpo, encendiéndose de los colores más variados y diferentes, tal vez de
acuerdo a su estado de ánimo.
- Tenemos que proyectarnos en la materia -
se oyó una voz desde un punto del elipsoide, emitido por una de las esferitas.
- Me parece espléndido - contestó el ser
tentaculado con una armoniosa voz que vagamente parecía femenina.
- La cuestión es: ¿en qué forma? - inquirió
una esferita que parecía ser algo más inquieta que las demás.
- Depende - dijo el ser tentaculado - que
en cuál de las dimensiones piensan hacerlo.
Hubo un poco de silencio y despés la
respuesta trémula:
- En
la tercera.
Las esferitas comenzaron a soltar destellos
y chispas, como erizándose; ¿de susto? ¿de exitación?
- Muy apasionante la idea. - dijo la
Tentácula - (ya la llamaremos así, no tenemos otro remedio) - Pero...Tendrán
que elegir la forma adecuada. La más adecuada. No lo olviden: ustedes son
"carozos de pulsares", poderosos, pero la materia tiene sus extrañas
leyes. Tendrán que elegir la forma más perfecta.
- Debemos reunir datos -dijo la esferita
inquieta- y discutir respecto a la forma. Que hablen, pues, de sus experiencias
respecto a las diferentes formas de vida.
- Yo he visto grandes seres alados en ese
planeta que pertenece al sistema UAVAC.- dijo otra de las esferitas.
- No es apto; solo vuela, pero es muy torpe
en el suelo.
- Y
yo, en el quinto planeta del sol Cantante, seres con un solo ojo, dos piernas y
dos brazos.
- ¡Tonto! ¿Cómo piensas tener vista
panorámica con un solo ojo?
Hubo un poco de silencio y algo curioso en
el ambiente, algo así como una risa contenida de parte de la Tentácula. De
pronto, se oyó una vocecita débil, que también parecía femenina. La emitió una
de las esferitas de luz verde-azul.
- Yo...Yo estuve en un curioso planeta, muy
lejano; es allí, en esa galaxia alargada, muy al final. Es un sistema solar
desolado, con un sol completamente histérico. En el tercer planeta hay vida.
Los demás se agitaron indignados.
- Y, con eso, ¿qué?
- ¡Silencio!- dijo la Tentácula - Tiene
derecho de hablar y ustedes la obligación de escucharla. Continúa, querida.
¡Por supuesto! Tenía que ser una
"ella" por todo lo que observó en aquél planeta.
- Y bien...Hay seres con cuatro
extremidades; algunos caminan sobre las cuatro; tienen dos ojos y una boca para
comer. Entre ellos hay una especie, la dominante, que parece tener algo de
inteligencia; éstos andan erguidos, en las dos extremidades traseras. Pero
también hay seres hermosos, que reptan en el suelo, bellísimos; miren: ¿no son
adorables?
Mientras
hablaba, proyectaba todo en tres dimensiones, en una inmensa holografía en el
aire, donde aparecía un enorme cocodrilo.
Otra de las esferas se adhirió a su
descripción: una de muchísimos colores, muy inquieta.
- ¡Yo también estuve allí! Pero ¿no es ésta
la forma más hermosa? ¡Miren!
Apareció de pronto un hermoso felino, con
ojos azules intensos y con sus patas, cola y máscara de color marrón. A su lado
otros de todos los colores, especialmente uno, de color rojo-anaranjado con
rayas más oscuras.
-
Ellos lo llaman gatos.¡Gatos! ¡Es la forma más bella que he visto jamás!
- No es cierto: es mucho más hermoso éste,
que se llama allí iguana; fíjense. Esa hermosa piel. Y éste que tiene escamas,
pero es muy poco práctico; no tiene extremidades. ¿Qué es?
- Se llama serpiente - dijo la Tentácula-
pero así nunca llegarán a ningún acuerdo.
La
mitad de las esferitas defendían la forma reptiliana por sus dientes, por sus
movimientos sinuosos; la otra mitad optaba por la forma felina por su belleza y
agilidad.
- Y, ¿Por qué no eligen la forma más
hermosa de los mares de este planeta que es el calamar?
Como respuesta hubo un ¡buuuh! muy definido
y la Tentácula escondía su risa con sus tentáculos; tenía cuarenta y nueve.
- Hubo otra forma allí... Es un ser
hermoso, con cresta falcada que caminaba en dos patas, pero eso era en otro
tiempo. Lo llaman Allosaurio.
- Y hubo otro, pero que nunca existió según
ellos. El ser más bello del Universo: el dragón.
- ¡Basta! ¿No pueden llegar a un acuerdo? -
se oyó una voz netamente masculina. Era de un ser alargado, todo verde, de una
luz tan intensa que iluminó la sala.
-
Menos mal que llegaste, Ea. Esos revoltosos buscan la forma para proyectarse en
la materia. Están completamente chiflados.
Hubo un gran alboroto en la sala.
- La solución es fusionar. Caminarán en dos
patas y tendrán una larga, movediza y expresiva cola de aspecto de reptil como
el allosaurio; y caminarán erguidos como los seres humanos en aquel planeta.
Tendrán escamas y movimientos sinuosos; tendrán orejas, hocico y bigotes de
gato; bigotes de metal. Y podrán transformarse en cualquier cosa para imitar a
otras formas de vida, pero siempre tendrán que retornar a esta forma elegida. Y
habrá un solo detalle que nunca podrán disimular: el brillo de los ojos, que
siempre se verán con los iris verticales y como un par de ascuas.
- Y...¿Qué será de nuestra condición
inmortal?
Ea, el Rayo Verde, soltó una carcajada.
- Lo perderán.
- ¡Eso no!¡No, no, no!
- Ah ¿no? Muy bien. Pero si quieren
conservar ese horno nuclear en su estómago, allí lo tendrán y serán
inmortales... Conservarán casi todos sus poderes cósmicos: podrán saltar por el
hiperespacio a donde quieran; podrán lanzar rayos en todo el espectro
electromagnético; podrán achicarse y agrandarse a voluntad; podrán multiplicar
su forma para poder estar en varios lugares a la vez. Pero el precio es
terrible...
- ¿Qué es? ¿Qué es?
- Es el HAMBRE. En cada escama, en cada
partícula del cuerpo latirá el hambre.
- ¿El hambre? ¿qué es el hambre?
- Es una vesánica y torturante necesidad de
COMER. Comer a otras formas de vida, comer cualquier materia orgánica, comer, comer,
comeeeeerrrr... y perderán el poder de sintetizar toda clase de materia
orgánica.
Las esferitas no parecían entender, pero se
asustaron bastante. Más aún, cuando vieron a la Tentácula agitarse de risa.
- Tendrán, además - continuó Ea, el Rayo
Verde - otras manías, simpatías y antipatías, emociones, propias de los
reptiles, de los gatos, y de los pulsares.
- ¡Eso debe ser apasionante! ¡Apasionante!
- Serán invencibles, indestructibles, pero
maniáticos, histéricos, impacientes y revoltosos, como son originalmente.
- ¿Qué más?
- Odiarán todo lo asimétrico, la música en
falsete, el olor del anís, de la menta, de la peperina.
- Y eso, ¿por qué?
- Porque sí. Algún arma para defenderse los
pobres humanos tendrán que tener.
- Y, ¿Qué más?
- Se reproducirán de huevos, como el
reptil, pero vuestros críos ya nacerán con toda la sabiduría milenaria. Serán
críos pequeños mientras quieran, pero se convertirán en adultos en cuanto lo
deseen, y en forma explosiva.
- Eso no es una tragedia - dijo con tono atrevido
una de las esferas, cuya luz parecía emanar de un casquete negro.
- Pero hay otro que no les gustarán: no
podrán comerse uno al otro.
Se oyó entonces una voz tronadora, que
parecía venir muy de arriba o afuera, o de abajo y de adentro. Parecía la voz
de todo el Universo:
...Y
se convirtieron en tales, como ustedes verán en adelante, ya que conocerán a
cada uno de ellos personalmente.