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...Y SE SALVÓ
La nave interestelar surgió de repente, como de la nada. A solo doce mil
millones de kilómetros del Sol, o sea, a solamente tres veces la distancia entre
el Sol y Neptuno. Allá la luz del Sol ilumina como 70 veces
La nave estaba detenida. No tenía ninguna velocidad. No la
necesitaba porque sus constructores hace milenios que
han dejado atrás el método tan anticuado de viajar de un lugar a otro pasando
por todos los puntos intermedios. La nave antes estaba en uno de los sistemas
solares del centro de
El capitán comenzó a estudiar nuestro sistema solar.
- Se han captado emisiones de radio, primitivas, desde aquí;
- dijo el capitán Corñik - debemos investigar.
Porque para mayor sorpresa cósmica, eran seres humanos. Pero
con una tecnología tan avanzada que Einstein se
habría sentido entre ellos como alumno de escuela primaria. Horas después, un
oficial fue al puente.
- Capitán - dijo el oficial ingeniero -. Este es el motivo
de mis pesadillas - y colocó sobre la mesa un pequeño módulo con circuitos
electrónicos y una inscripción que decía NASA.
- ¿Cuál es el problema? - contestó el capitán, que había
pasado tres cuartas partes de su vida en el espacio.
El oficial ingeniero tragó saliva.
- Es algo muy primitivo pero... - y se trabo.
- Pero ¡¿qué?! ¿Tuvo pesadillas por mirarse en el espejo?
- Esteee...- contestó el oficial,
juntando valor- ...es el cerebro principal... no lo entiendo.
El capitán tomó el módulo en la mano. Lógicamente, ya había
pasado todos los exámenes de rutina, de modo que pudo tocarlo sin peligro.
Determinaron que no tenía ningún tipo de radioactividad, ni venenos, ni virus
peligrosos.
- ¿Se puede saber qué es lo que no entiende? Es un módulo
perteneciente a una técnica arcaica que ya hemos encontrado en decenas de
sistemas solares...
- Me refiero al módulo biónico, capitán. Sugiero que
mire los stereogramas microscópicos.
Después de varios minutos de examen, el capitán no llegó a
ninguna conclusión. Pese a su experiencia, pese a haber estado en más de 40
misiones similares. Probablemente, su experiencia era monolateral. Estaba
cumpliendo misiones del proyecto B.O.H. (búsqueda de
orígenes de la humanidad). Había muchas teorías acerca del origen de la raza.
Todas se perdían en una interminable sucesión de colonizaciones de mundos,
hostiles al principio, sometidos luego para que la vida humana fuera posible en
ellos. Siempre lo mismo: modificar o crear atmósfera adecuada; regular la
temperatura, trabajar la superficie del planeta, instalar bajo el suelo las
plantas de mantenimiento: materializadores de equipo,
sintetizadores de alimentos; luego, ubicar en la superficie los acostumbrados
sistemas de decoración y vegetación con clorofila para mantener una continua
producción de oxígeno.
Y los problemas interminables entre cientos de mundos
colonizados que, a lo largo de los siglos, iban adquiriendo características a
veces peligrosas, hasta llegar a tener que destruirlos por completo cuando eran
contaminados por una típica enfermedad humana: querer dominar a sus vecinos.
Un pequeño detalle: ya hacía milenios que habían olvidado la
existencia de formas de vida animal relacionados con la bioquímica humana.
- No entiendo - dijo el médico - La computadora descifró la
estructura: es de origen definitivamente biológico, ya que usa los mismos
ácidos nucleicos que nosotros. Pero el código... - echó una mirada preocupada
al módulo, pasando la vista sobre la palabra NASA que no entendía -...el código
es lo mas fantástico, absurdo, sofisticado... en fin, es de lo más misterioso.
Después, otros problemas: ¿cómo se liga al sistema primitivo? ¿Dónde están los trasductores?
- ¿Cómo el cerebro biónico dirige al módulo primitivo? Sí,
esto yo tampoco lo entiendo. Pero hay algo que sí comienzo a comprender - dijo
el capitán, preocupado-. Los que hicieron esto sabían mucho más de
biotecnología que nosotros. Sobre todo, doctor, examine la estructura de submateria... es tan compleja como la nuestra. ¡Imagine
esto! Una civilización capaz de hacer estructuras biológicas de submateria...
A los oficiales se les oscureció la cara. Comenzaban a
comprender el verdadero significado del artefacto que capturaran. Y como todos
los humanos, trataban de ahuyentar las conclusiones, pero estas llegaban como
una inquietante y perturbadora avalancha a sus mentes.
- Nos mandaron esto -dijo el oficial ingeniero- para
advertirnos. Nos lo mandaron sin temor a que lo descifráramos porque están tan
seguros de su poder, que no les importa que aprendamos.
- ...y otro detalle más - dijo el capitán, ya visiblemente
preocupado - Sabían que veníamos. Este artefacto estaba a menos de un millón de
kilómetros de donde emergimos del no-espacio. 0 sea, nos detectaron aun antes
de que hubiéramos abandonado nuestro sistema solar... y no solamente eso... sabían que íbamos a venir AQUI.
Los demás oficiales ya estaban pálidos. Las perspectivas
eran realmente terribles. Una civilización que ve a través de toda la galaxia.
Que ve las intenciones de los seres humanos a miles de años luz de distancia.
Una tecnología capaz de crear e integrar vida estable con capacidad
reproductiva y mutagénica adaptativa, como lo
demostraba el modulo biónico.
Y lo peor de todo: una comprensión tan detallada y sutil de
la mentalidad humana que hasta hace uso de un humor sofisticado al mandar algo
ofensivamente primitivo y hasta con figuras humanas grabadas en una aleación
sucia y tosca como diciendo: "Estos son ustedes, sobre el metal burdo. Y
estos somos nosotros, capaces de crear el micromódulo biónico, realizado con la
técnica más avanzada y los materiales más refinadamente elegidos."
La nave interestelar de neutronio,
capaz de desintegrar un planeta entero, con rayos conversores en antimateria, y
muchos otros horrores tecnológicos más, y con lo peor: su contenido humano,
desapareció. Así como apareció, desapareció y dejó tras de sí el artefacto que
los espantara de nuestro sistema solar.
Esto sucedió - o sucederá, es lo mismo - dentro de varios
siglos. El artefacto es - será, fue - la sonda de espacio profundo de