**** ¿DE DÓNDE SALIÓ? ****


      Las luces del crepúsculo teñían de rojo el paisaje. Las montañas de la lejana isla se perfilaban nítidamente contra el cielo rojizo. Eran los Montes Picudos, lugar en que se dio vuelta el destino del planeta Tellur.
    En su mansión de la costa continental, el Dr Kand contemplaba pensativo las olas que se batían en la playa. El Mar Verde, que lo separaba de la isla, esta vez era rojo por la luz del sol poniente, debido al polvo que aún flotaba en la estratosfera. Los colores del crepúsculo eran espectaculares desde hace un año, cuando el Imperio Púrpura dirigió un asteroide de 50 metros de diámetro sobre Nueva Ciudad, la más importante de los Estados Confederados, en cuyo lugar ahora había un cráter de 1400 metros de diámetro y 60 metros de profundidad.
    - ¿Será culpa mía? - pensaba el Dr Kand. Y se acordaba de que, en esta misma sala, hace 40 años, cuando aún el edificio era nuevo, estaba él, conversando con ese joven estudiante de física. Volvió, esta vez con su memoria, a aquella época, en que la física del planeta era rudimentaria y no sabían usar algo tan simple como la gravedad.
    El joven estudiante escuchaba sus palabras:
    - ...porque el espacio está lleno de partículas, mucho más pequeñas que los átomos, y son el medio conductor de la luz, la gravedad, y ese medio es el responsable por la inercia.
    - Pero... - interrumpió el joven - esto va en contra de la Teoría de Sistemas de Referencia Relativos del Dr Instain.
    - Lo sé, hijo mío, lo sé. El Dr Instain descubrió que los objetos en movimiento aumentan su masa, se contraen y sus relojes internos marchan más despacio... pero no supo decir POR QUE. Y hay algo más importante que no supo decir: que cómo se genera gravedad artificial.
    - ¡Pero esto es imposible! - dijo el joven, sobresaltado - La gravedad es un campo que...
    - ¡NO ES UN CAMPO! Es un flujo de ondas, como la luz... Pero no tiene sentido discutir.
    Luego, ya calmado el estudiante, el Dr Kand le palmeteó la espalda.
    - Yo te voy a dar una "receta" de física que te va a sorprender. Ya sabes que las teorías son todas ciencia-ficción. Es nuestra idea de lo que ocurre en la Naturaleza. Lo único importante es LO QUE SUCEDE en el laboratorio de física, y en el laboratorio grande, que es el Universo.
    "Y ahora escúchame bien: esto que te voy a enseñar, debes aprenderlo muy bien. Porque si no lo aprendes, yo jamás podría enseñártelo. Repito: debes aprenderlo para que yo te lo pueda enseñar. Sé que esto no tiene lógica, pero por el momento debes aceptarlo.
    "Pero te parecerá mucho menos lógica la "receta" que te daré. Ya sabes que, según la primitiva física de este mundo, por encima de un millón de voltios, casi todo lo conocido en electromagnética se puede olvidar. La razón es simple: con una tensión de 1.022 kilovoltios, SE ROMPE EL ESPACIO. O sea, las partículas del espacio se separan en iones, negativos y positivos...
    - ¡Pero esto no puede ser! - interrumpió el joven - Esto lleva a la vieja teoría del éter conductor de luz, que se demostró que no existe...
    - ¡NO ME INTERRUMPAS! Las estupideces de los tellurianos evitaron que se sepa lo que es la gravedad; creyeron que es imposible conocerlo y por eso no investigaron. No olvides: la forma más segura de no lograr algo es NO INTENTARLO. Y si no se logra por lo medios "lógicos", hay que intentar por los medios "ilógicos". Así se solucionaron muchos problemas que parecían "imposibles".
    - De acuerdo, Dr Kand. Entonces muéstreme usted este camino "ilógico" para generar gravedad artificial.
    - ¡Bien, bien! Por fin hablas en forma lógica. Lo que tienes que hacer es muy simple.
    "Antes que nada, debes construir un generador bipolar de un millón y medio de voltios.  Debes construir una cámara de vacío horizontal de 5 metros de largo y 70 cm de diámetro. Debes hacer dos caños de metal curvados en forma de letra “C” y cubrirlos con una capa aislante de 5 cm de silicona aislante, como para que están bien aislados para 1200 kilovoltios. Luego, debes colocarlos paralelos, de modo que están como “mordiendo” ambos extremos de la cámara de vacío. Los extremos de los caños, cerrados y redondeados, deben entrar dentro de la cámara de vacío con sus extremos. Estos extremos deben estar sin aislante, dentro del vacío.  Sobre los caños, por fuera del aislante, debes colocar, como anillo en un dedo, bobinas toroidales.

   “Una vez terminado, debes conectar un caño a +1200 kilovoltios y el otro caño, paralelo, a -1200 kilovoltios. Debes lograr con las bombas de vacío una presión de un cienmilésimo de milímetro de Hg. Entonces debes hacer pasar corriente continua por las bobinas totoidales. Dentro de la cámara, el medio conductor de gravedad se desplazará horizontalmente, concentrando la gravedad en uno de los extremos. Esto es un “bombeador eterónico”.

   “Notarás que, encima de la mitad de cámara de vacío, la gravedad disminuye mucho, a menos de la décima parte; pero en uno de sus extremos, la gravedad se concentra a más de 10 G.

   “Ahora, basta con colocar una rueda muy pesada de modo que su eje sea horizontal y la mitad de la rueda esté en la zona de gravedad concentrada.”

    - Pero doctor, aunque yo creyera todo esto.... ¿Sabe lo que costaría este equipo? Dudo que 5000 VIVs serían suficientes... y yo solo gano 800 VIVs por mes. Además, ¿Cómo genero el millón y medio de voltios? Los equipos que trabajan con eso son enormes y carísimos. ¿Dónde pondría el equipo? Solo tengo un pequeño galponcito en que guardo mi motocicleta...
    El Dr. Kand sonrió.
    - No te preocupes por eso. Te solucionaré los tres problemas que tienes.
    - ¿Tres? ¿Cuál es el tercero?
    - El tercero es que no me crees...
    El joven estudiante se sonrojó un poco al ser "radiografiado" por el Dr Kand. Pero, de repente, se sintió con una confianza cuyo origen no podría precisar.
    - Bien, doctor, lo escucho. Si me consigue el dinero y el lugar, estoy dispuesto a hacer el equipo. No creo que funcione, pero será divertido generar un millón y medio de voltios. Debe tener una chispa de un metro y medio.
    - Muy bien. Ahora, anota lo que te digo. No pienses que estoy loco. Lo estoy, pero lo que te doy funcionará. Dentro de seis días debes apostar a la Lotería Internacional, al número 3391-verde-82.111. Debes comprar un entero.
    - ¡¿Un entero?! Pero eso cuesta 512 VIVs. Casi mi sueldo.
    - No te preocupes. Aquí tienes un lingotito de oro. Debes ir a la casa de cambio de Abraam Veiz, el que está a dos cuadras de la facultad. El cambia oro y no pregunta el origen. Eso sí, te lo cotizará a la mitad de su valor. Pero te dará por lo menos 900 VIVs. Con el resto, puedes ir a divertirte o puedes guardarlo... como quieras.
    El joven tomó el lingote brillante, le sintió el peso y, sin poder creer lo que le pasaba, lo guardó en el bolsillo, junto con el papel en que anotó el número.
    Pasaron los seis días. El joven compró el billete, un plasti-papel sintético con marcas de color de seguridad, banda magnética, clave química impresa y con un duplicado en la caja fuerte del Banco Internacional Telluriano, con sus datos de identificación. Y con el número impreso. En esa lotería, el comprador pedía un número; si nadie más lo pidió antes, se lo adjudicaban. Si ya fue adjudicado a otro, había que pedir otro número. Tuvo suerte, aceptaron su número; en la pantalla de la computadora, salió la palabra LIBRE en verde brillante. Si todos los números que pedía ya estaban adjudicados, podía pedir que el sistema le dé números libres al azar, para elegir. Pero no tuvo que hacer esto.
    Al día siguiente, en el Noticiero Planetario, salió como ganador del segundo premio con 27 millones de VIVs. Cuando vio en la pantalla el número, primero creyó que no es el mismo. A medida que comparaba los dígitos, comenzó a perder la fuerza en sus piernas. Llegado al último dígito, se sentó en el suelo, sin poder hablar, y con serio peligro de tener que cambiarse de ropa interior. Sus padres y sus hermanos no podían creer lo que estaba sucediendo, pasando por trances parecidos.
    Una hora después, el joven salió corriendo a la filial del banco más cercana...
    Y luego, se vio de nuevo en la mansión de su tío en que apareciera en su vida por primera vez el Dr Kand.
    - ¿Viste que no es una locura tan grande? La primera fase ya está. Ahora, ¿me crees en cuanto al concentrador de gravedad? Hmmm. Ya sé que no. Pero no importa...Ven, te explicaré cómo construir un generador de megavoltaje de menos de dos metros de tamaño.
    El joven, ya un magnate, era el estudiante de física más adinerado del planeta Tellur. Lo mantuvo en secreto, rechazando a los periodistas que siempre asechaban en el Banco Internacional. Como su identidad era rigurosamente reservada, evitó que lo molestaran. Compró un gran terreno en la isla de los Montes Picudos e instaló un laboratorio secreto, con tres de sus amigos de confianza.
    Cada tanto, lo visitaba el Dr. Kand para darle instrucciones. Allí construyó el generador, un monstruo de tres metros de alto (y bueno, no logró hacerlo de menos de 2 metros) del que salían dos gruesas barras de teflón con el alambre en su centro, hasta el par de caños curvados cuyos extremos entraban en la cámara de vacío. Por encima de uno de los extremos de la cámara había una rueda de hierro de una tonelada, acoplada por un sistema cardánico a una dínamo de 2000 kilowatios.

   Llegó el día de la prueba. Los cinco estaban allí, él, los tres amigos y el Dr. Kand. Primero conectaron el megavoltaje. Y luego, con cuidado, el enorme reóstato que controlaba la corriente de las bobinas toroidales. .
    La rueda comenzó a girar. La dínamo alimentaba 200 lámparas de 1 kilovatio cada una. Lentamente, las lámparas comenzaron a brillar; luego, el brillo aumentaba porque se excedieron de revoluciones y una por una se iban quemando. La rueda, al disminuir la carga, aumentaba más de revoluciones hasta gemir de modo muy amenazador. Entonces el Dr. Kand desconectó el megavoltaje y todo se detuvo.
    - No sean locos, si no intervengo, la rueda habría estallado por la fuerza centrífuga. Ustedes no saben con qué fuerzas de la naturaleza están jugando. Esta rueda se alimenta de la energía gravitatoria del planeta.  

    Los estudiantes lo miraban atónitos. Ninguno creía que iba a funcionar...
    De ahí en adelante, las cosas se precipitaron. El joven difundió la noticia, los físicos no lo podían creer. Pero las empresas industriales comenzaron a fabricar el generador que llamaron "turbina tellúrica". Entonces los físicos, los que no se volvieron locos, tuvieron que aceptar la realidad. La teoría que el Dr Kand le enseñara al joven estudiante tuvo un éxito tremendo, que le valió el Premio Dinamit, la mayor distinción en ciencias en el planeta Tellur.
    Naturalmente, sucedió lo inevitable. Pronto descubrieron que la misma fuerza que hace girar la rueda, sirve para hacer volar aviones a velocidades terribles. Y que, como la teoría lo predijo, en el espacio vacío, una nave propulsada por el bombeador eterónico, se convertía en la tan buscada PROPULSION ESPACIAL que anulaba la inercia.
    El planeta Tellur parecía entrar en su era de oro. Toda la industria que ya amenazaba su ecología, estaba por ser erradicada el espacio. Tenían una fuente de energía inagotable que no contaminaba en absoluto. ¿Qué más podían pedir? El joven estudiante era venerado por salvar el mundo de una inminente muerte biológica por contaminación.
    Pero pronto apareció la otra cara de la moneda. Además de la construcción de naves de guerra con un poder cientos de veces mayor que los anteriores, se descubrió que el la nueva tecnología  podía, sin apreciable gasto de energía, reorientar asteroides. El cinturón de asteroides estaba entre el cuarto y el quinto planeta. El cuarto planeta, Nergal, de la mitad de diámetro que Tellur, comenzó a ser colonizada. Ya hacían proyectos para darle atmósfera respirable. Y también comenzó la exploración de los cuatro satélites de Tronador, el quinto planeta, un gigante gaseoso de diámetro 12 veces mayor que Tellur.
    Y entre ambos planetas, el "cinturón de piedras".
    Estas piedras, de tamaños que iban desde los microscópicos hasta los de cientos de kilómetros, podían ser dirigidos a voluntad. El proyecto "gira-astro" se justificó diciendo que "hay que tener un medio de desviar un asteroide si éste amenazara chocar con Tellur". Pero la intención secreta de sus directivos era reorientar uno inofensivo para que chocara...
    El joven que salvó al mundo un día recibió del Dr. Kand una enorme carpeta con notas. El Dr Kand nunca quiso presentarse en público y le prohibió terminantemente al joven a hablar de su existencia. Era raro que, en vez de una memoria magnética o un e-libro, le diera un manuscrito en papel. En fin, eran manías del Dr. Kand.
    Las notas contenían algo nuevo para el joven: eran experimentos de ruptura del tiempo.
    Así el joven empezó a experimentar. Hacía caso omiso de la tensión política mundial y, en la isla de los Montes Picudos, se enfrascó en su investigación. No se inmutó tampoco cuando un asteroide dirigido destruyó Landen, la capital del país cuya colonia luego se desarrolló como los actuales Estados Confederados. Después, el enorme asteroide sobre Mascuw, la capital del Imperio Púrpura; sobre Jureslan, destruyendo Seonia y sobre Tokeiu, la capital del Imperio Amarillo. Y cuando se declaró el "invierno del asteroide", oscureciendo el cielo el polvo estratosférico y bajando la temperatura a valores como 30 grados bajo cero, decidieron suspender por un tiempo las hostilidades. De los 8000 millones de habitantes, quedaron solo 1000 millones por muerte por hambre. Así, la energía tellúica, en vez de salvar la vida biológica, la redujo a la décima parte.
    Luego, la lenta recuperación durante más de 30 años. Y el joven que inició sin querer toda la catástrofe, seguía experimentando con el tiempo... hasta que logró una máquina capaz de mover un objeto hacia atrás, al pasado.
    Eso fue lo que el Dr. Kand rememoró. Cuando todo se calmó, heredó la mansión de su tío en la costa del Mar Verde. Y parece que la catástrofe se reinicia. El Imperio Púrpura, el año pasado, le declaró la guerra a los Estados Confederados. El asteroide del año pasado destruyó Nueva Ciudad. Y los Confederados están preparando su respuesta en su base secreta en alguno de los núcleos de cometa de la nube Ort.
    Esto no preocupaba mucho al Dr. Kand. Sabía que, aún sin los conocimientos de la eterónica, se habrían aniquilado igual con bombas atómicas.
    Lo que más lo preocupaba era otra cosa.
    - Sé que llegué hasta aquí. Sé que volví 40 años atrás para enseñar todo lo que sé al joven Kand. Sé que el joven Kand llegó a los 60 años de edad, y éste es el Dr. Kand. Yo soy el joven Kand y el Dr. Kand. Yo me enseñé a mí mismo todo lo que sé. Entonces, ¿DE DONDE SALIO EL CONOCIMIENTO?"
    "Realmente, ¿de dónde sale TODO conocimiento nuevo que antes nunca existió? Del mismo lugar de donde salió TODO lo que existe. La respuesta es tan inaceptable como obvia:

Apareció DE LA NADA.

 

   Toda similitud con la Tierra es coincidencia... ¿o profecía?...